El malvado binomio de la emoción-razón

En la cultura popular está muy extendida una idea con reminiscencias muy antiguas y pies filosóficos de que existe una dicotomía o tenemos un binomio de dos facultades contrapuestas, antagónicas, que se pisan la una a la otra o hasta que luchan por la hegemonía de la mente humana. Hablo de las emociones y de la razón. Estos dos procesos mentales han pasado en la historia del pensamiento humano como dos enemigos declarados, en el mejor de los casos, como dos compañeros de viaje incompatibles. Platón expresaba su desprecio por lo sensible y no es causalidad que lo que conocemos como “amor platónico” sea fruto de la misma concepción, de una idealización abstracta, mental, mediada en exclusiva por la razón, a caballo entre la Idea de Belleza y la Idea del Bien.

No ha sido hasta que de dos o tres décadas hasta aquí sobre todo, los psicólogos cognitivistas -aquellos que estudian la mente humana como si esta fuera un hipotético ordenador- han advertido de la importancia del estudio de las emociones desplazando su atención de las, únicamente, facultades intelectivas que pretenden reducir a algoritmos o programas como software mental. Por otra parte, sus complementarios en el estudio de la psique y sus fundamentos biológicos, los neurocientíficos, se han afanado en descubrir los engramas -mecanismos biológicos subyacentes a cualquier fenómeno psíquico- detrás de las emociones y sus relaciones, si las hubiera, con lo que llamamos razón. Los descubrimientos no se han hecho esperar lo más mínimo y ha dejado en evidencia como se ha dado de lado, injustificadamente de hecho, algo elemental para entender el funcionamiento psicológico de los humanos, como de otras especies. Ya, en vez de hablar de nuestra dual mente, con sensaciones corpóreas en forma de emociones que injerían en el pulcro juicio de la razón, se habla de que ambos son más que enemigos, amigos inseparables con influencias mutuas. Trabajan en equipo, vamos.

Esta es la razón por la cual ahora muchos psicólogos y especialistas en materias afines optan por reforzar el papel de la intuición o del manejo de las emociones, antes olvidadas, consideradas en el mejor de los casos como algo neutral y en el peor, como algo a evitar. Mientras en los albores del siglo XX los tests de inteligencia y semejantes eran los que dictaban la aptitud completa de las personas e incluso han servido para rechazar el paso de emigrantes por no llegar a unos mínimos o desproveer de derechos fundamentales, ahora se buscan otros remedios que predigan la aptitud de las personas. Los constructos en materia de emociones, solos, o combinados con facultades “racionales”, como la tan conocida “inteligencia emocional”, las “múltiples inteligencias” o la “inteligencia ecológica”, no se han hecho esperar. Tratan de completar el vacío que dejaba una medida demasiado abstracta y bastante poco fiable a la hora de predecir científicamente el éxito de las personas en su vida personal, lo académico o su vida laboral.

Sin embargo, el problema sigue estando ahí. No vemos, en esencia, que la separación en muchos casos es artificial, en otros demasiado difusa y, en definitiva, no deja de llevarnos a repetir tópicos de siempre que tienen origen desde en cierta estética romántica, en el supuesto rigor utilitarista-científico o hasta crear dos vías alternativas que vuelven a enseñar lo peor de la divergencia: una sentimentalización de la vida o una hiperracionalización de la vida, dos reacciones que pretender poner pies en polvorosa en un mundo dinámico y abierto a cambios constantes. Yo, por estos motivos, me gusta enfocar el tema desde un punto de vista más riguroso pero a la vez simple como es el de la Lógica como disciplina de estudio. Seré claro: todo razonamiento deductivo o inductivo parte de unas premisas de las cuales se pueden obtener conclusiones mediante el uso de operaciones lógicas. Los resultados si son deductivos pueden ser falsos o verdaderos, si son inductivos, fuertes o poco fuertes. Ahora bien, las mismas premisas quedan limpias de toda sospecha, dogmáticamente se dan por ciertas. La lógica, en última instancia, no nos puede decir nada sobre las premisas cuando son axiomas irreductibles y nos releva a la intuición para aceptarlos o rechazarlos. Aquí es donde entra la impostura de abandonar la intuición o las emociones para quedarnos solo con lo racional. Vemos que la racionalidad se aplica siempre sobre algo extraído, directa o indirectamente, de lo intuitivo. Obviamente, quedarnos con lo meramente intuitivo se sigue de otro grave error ya que, entonces, sólo aceptaríamos el pensamiento mágico y una visión totalmente fantasiosa del mundo sin capacidad de poner en duda o de crítica a nuestras convicciones, ni de las de otros.

Concluyo con que no hacía falta llegar a estudios tan profundos sobre la mente o el cerebro para reconocer que habíamos dejado algo por el camino. Eso estaba claro desde las disciplinas formales como la Lógica. Pero, llegados a ver todo esto, bienvenido sea y sometido a escrutinio científico sea como todo. Una imagen que nos puede dar lo dicho aquí puede ser que tenemos una racionalidad motivada, que descansa en valores. No es como la de un ordenador que no tiene iniciativa y opera con lo que se le dice que opere. Aplicamos reglas más o menos formales, más o menos defectuosas, pero siempre sobre valores, axiomas que nos proporciona el sentido común. Por eso el malvado binomio de la emoción-razón debe caer como una muralla de la filosofía dogmática atravesada por un ariete. El castillo se derrumba. En nuestros tiempos no tiene sentido cargar con esta herencia equívoca que, mediante el totalitarismo de la ciencia y la tecnología en los tiempos de la industrialización, gobernaba el saber y pintaba las cosmovisiones de la gente.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ciencia, Psicología. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s