Por una educación realmente avanzada

Si ayer comentaba mi decepción con los movimientos educativo a la hora de programar contenidos, incluyendo cuestiones sobre moral, ideología, control emocional y cosas de la vida, si puedo llamarlo así, en contraposición de herramientas que realmente alimenten la crítica y fomenten la adquisición de conocimiento; hoy vengo a hacer un esbozo de una proposición concreta al respecto. Me llama sobremanera la atención la falta de una asignatura en la educación básica, digamos por la altura de la E.S.O., que verse sobre las ciencias formales, sobre el razonamiento, del lenguaje común y el matemático así como que no se haga alusión, o de forma remota solo y sin contar para las evaluaciones apenas, a los fundamentos del método científico. Por tanto:

1) Si la ciencia requiere de las matemáticas, parece lógico que la lengua, como todo lo que esté escrito en lenguaje corriente requiera saber de lógica formal y de argumentación.

2) Si la ciencia se imparte como un conjunto acrítico, dado, en bloque, de contenidos y saberes, parece lógico que la distinción entre ciencia y no-ciencia a la mayor parte de la gente le pase desapercibida, o solo lo sepa por lo que se diga comúnmente que lo es. No se puede entender la ciencia sin saber el método que le proporciona vida.

Con esto sobre la mesa cabe presentar un acompañante a las asignaturas existentes, con pretensiones de ser troncal y transversal a todas las demás asignaturas. Así como el inglés, u otro idioma, lo es para un colegio bilingüe en el que se pueden impartir clases de naturales o de historia en inglés, una asignatura sobre el razonamiento formal halla su lugar en la dotación al alumno de las herramientas para tratar la información que, de un lado y otro, en riada casi, le llega. Parece necesario en la sociedad de la información donde todo se masifica y, en consecuencia, discriminar con buen ojo se convierte en toda una virtud, por desgracia no al alcance de todos.

Alego previamente que el nombre es lo de menos, pero en consonancia con la existencia de Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales, convendremos en llamarla Ciencias Formales. Sus contenidos, haciendo una división por trimestre, constarían de 1) un bloque dedicado a las lógicas: deducción, inducción, etc.; 2) otro al razonamiento matemático o la lógica matemática si quieren; 3) y un último que avale los fundamentos epistemológicos de la ciencia (básicamente responder a qué podemos saber de la realidad y por qué) y el método de las ciencias (hipótesis, contrastación, ley…).

Puede parecer exagerado a simple vista la adición de cuestiones tan abstractas y teóricas, sin embargo, por supuesto, se adecuaría al nivel que puede entender un niño depende de la edad como el resto de las materias. Me permitirán desglosar con algo de espacio los contenidos para que sea más fácil visualizarlos:

La lógica se puede presentar fácilmente sobre todo cuando tiene aplicación en todo tipo de frases. Seguramente puede ser divertido encontrar para los niños los errores de argumentación y de exposición de los textos en todos los lugares. Con buenos ejemplos y una explicación como la que se pueden dar de las ecuaciones, es fácilmente comprensible. Aún más, cuando tiene el aliciente de que su aplicación no se limita como las matemáticas al ámbito de los números, cuando se usan, sino que hasta la misma explicación de los profesores es susceptible del escrutinio lógico. Una herramienta absolutamente necesaria en mi opinión y que, sin duda, restaría hegemonía al sentido común y su lógica defectuosa o heurística. Creo modestamente que sería toda una evolución. El segundo de los bloques, el del razonamiento matemático, dotaría de la habilidad rápidamente de manejar los conceptos matemáticos y subvertir esa perversa tendencia a la memorización de las fórmulas, aplicarlas como un robot en el examen y olvidar. No es de extrañar que se asocie fuertemente el nivel de matemáticas de una persona y sus posibilidades académicas generales y laborales. El tercer y último de los bloques, aunque invite a pensar en que los fundamentos filosóficos son complejos, ciertamente, se pueden resumir y sintetizar hasta convertirlos en algo muy accesible como ilustrativo. Un ejemplo, el falsacionismo, bastaría decir que no podemos saber a ciencia cierta la verdad -y se adjunta una explicación- pero si podemos saber cuando algo está mal, que se puede demostrar lógica, matemáticamente o por la experiencia cuando no se cumple una predicción ¿simple, no? El método de la ciencia, después, conviene en saber los pasos y ejemplos gráficos y aplicaciones, de como hacer estudios e investigaciones. Seguro que es curioso para un niño conocer cómo se experimenta en física o en psicología.

Como colofón, hay que lidiar con que el resto de las asignaturas ya tiene un tupido marco de horas y contenidos. Por supuesto, hay que ponderar y saber donde quitar y donde poner. A las matemáticas se les hace un favor, se puede restar algo de tiempo porque tienen un correlato incluido en este curso. Igualmente, quizás, alguna hora de lengua o ciencias que coincide con algo aquí expuesto.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Opinión. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s