Los océanos de ayer

Un paseo por los zonas arboradas, de frondosa belleza natural, vergeles, ayuda a airear de la frustración inmerso en un proyecto que no produce sus frutos que cae una vez y otra en saco roto. Es la evasión necesaria para salir de asuntos espinosos. También me gustan las historias, esta vez no queda más remedio que quede restringido a la imaginación, propia, o la producida por las deliciosas de alguna novela. Alguna, me recuerda al capitán de llamando a tierra, ese tema de M-Clan. Otros evocan la historia, y alguna de las algaradas más pérfidas de la historia española, no obstante, desde la neutralidad, todo un acontecimiento para ser narrado y incorporado fotograma a fotograma a la imaginación como así lo presenta en uno de sus mil libros Pérez-Reverte en su Cabo Trafalgar

Ese mando jerarquizado, sentido escrupuloso del orden, de la estructura, del juego en equipo bien organizado, vertical, pero sin desdén por la camaradería ¡nunca mejor dicho en alta mar! Esos marinos de los siglos del ayer, aventureros que asumían la más que probable vida corta que reparaba en el fondo del océano, pero, sin más pasión, o menos preocupación lanzaban todo su arrojo a satisfacer misiones, conquistas, largas travesías y viajes, por lugares poco explorados y que, pese a las dificultades que entrañaba aun más por la época, y la dureza ya expresada, no dejaban de ser privilegiados en el sentido más romántico del término. Si nos remitimos a la historia, encontramos que la mar era uno de los pocos escapes, trovadurías y robinhooderías aparte, por la cual un hombre honesto podía salir de la madre tierra donde se vislumbró su nacimiento. Ese punto también asomado en Frankenstein, con su final apoteósico, no deja lugar a las dudas que el mar es, quizás, el mayor guardián de secretos de la humanidad. Más cierto aún cuando, quizás, sepamos menos de él que de la Luna.

Es fuente de leyendas, de porvenires inesperados, de mitos tan abundantes como rarezas encontramos en su fauna real, que acoge desde enormes medusas -que no exagero si indico alguna especie kilométrica- hasta calamares tan al estilo Kraken. Sí, ese, como el de Piratas del Caribe, pero de los que contienen tentáculos de verdad, o como el que casi termina con el Nautilus impidiendo las 20.000 leguas de viaje de submarino. Ora en verdad con dieciocho metros de longitud tienen para sorprender y asustar y si fuera poco, que te miren ojos de cuarenta centímetros de largo. Eso cuando no realizamos el suicidio de descender a las aguas de las fosas, felizmente, bajo diez mil metros, donde cabría holgado y con desahogo el mismísimo Everest. La liturgia de seres que nadan en la ceguera y enseñan las formas más hostiles, como los peces abisales, ciertos crustáceos  y alguna medusa. Alguien habrá visto los rapes aplastados con luz biológica en una especie de antenita delante. A esos me refiero.

***

Dicho esto…

La enseña a través del bauprés hasta la popa, despejaba las dudas sobre la magnitud del navío, valiente, longevo, cruzando sin pudor las aguas rompiéndolas desde la aguda proa. Izan la mayor dejando el cortejo de las velas latinas al descubierto sobre las cuales se cierne la bandera.

– Señor Lam, rumbo norte, queremos llegar lo más rápido posible sin desviarnos.

– Sí, señor.

Vociferó el timonel a la tripulación que reposaba sobre el alcázar para que movieran el culo. Hombres curtidos en ambientes de lo más rudo, con alguna dejadez por la higiene, como no puede ser otra. Con experiencia de vivir al límite del escorbuto, o de haber sufrido alguna amputación, cuando no, casi seguro, más que un testarazo de los buenos en su… maldita vida.

I was born and raised by the sea; shy yet proud,
learned to stay away from the crowd,
in my home, my lighthouse.
101 steps, round and down,
New Years Eve, one night on the town
can change one life into eternity.

All I could see – her eyes.
We got caught in the moment all of the night.
Taken beyond all lines,
in silence, leaving them all behind.

She had found the sails for the following night.
The town, for her, was getting way too small.
She promised to be mine forever, for that one night …

Moments, passion, small defeats.
Concealed emotions found in me.
“You gave life to a brand new me …”

Y no saber si vas a volver

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