El meme de la tragedia

El evolucionismo-funcionalismo, sea donde se mire desde la psicología o biología o de la sociología, por sí sólo, constituye un error intelectual bastante claro. Uno de los más destacados científicos en ese sentido es Richard Dawkins, autor de El Gen Egoísta (1976). Propone en síntesis reducir la selección natural a los genes a los que atribuye la efectiva evolución, esto es, que la supervivencia del más apto y la caída de los incapaces de adaptarse con éxito (reproducirse), determina la deriva génica de las especies y también, como no puede ser de otro modo, en los seres humanos. Por analogía, culturamente, los memes serían la unidad mínima de información adquirida, tal como los genes de la innata, que configuraría a cada individuo. Asimismo las instituciones sociales construidas evolutivamente para cumplir con unas funciones sociales determinadas estarían ligadas al esparcimiento de los genes en última instancia. Como corolario, con el tiempo la tendencia generación en generación sería a perfeccionar la aptitud biológica en su sentido más amplio, inclusivo. Hasta aquí todo parece lógico pero tiene ciertos problemas que resolver y donde se muestra insuficiente sobre todo, donde pondré el epicentro de esta entrada, a la hora de explicar las tendencias de pensamiento social.

El problema de crear modelos que pretenden vislumbrar los cambios evolutivos de las especies a través de la aptitud biológica es que, primero, todos esos estudios pivotan sobre hipótesis ad hoc (Díez y Molines, 08′), a posteriori, rozando la falacia post hoc propter hoc, es decir, sobre hipótesis que tratan de defender una hipótesis anterior añadidas después de los hechos con un propósito determinado, y condicionado por éste. Y por otra parte, siguiendo el esquema “después del hecho, entonces por el hecho”, en estos menesteres, para que nos entendamos pondré un ejemplo de los sociobiólogos (Hare, 93′) sobre la psicopatía que sirve al mismo tiempo de anécdota como de verificación de este hecho: como hecho extraño de la naturaleza la existencia de seres humanos sin empatía y con tendencia a comportamientos anti-sociales, propusieron ad hoc que los psicópatas eran seres humanos que seguían una estrategia reproductiva distinta (r) que consiste en una muy baja inversión en el cuidado de los hijos y alta promiscuidad. Pregunto: ¿cómo verificamos o falsamos esto cuando es una tautología? Si presuponemos los axiomas evolucionistas necesariamente llevan a esta conclusión. El ejemplo de Steven Pinker es aún más divertido (Pinker, 97′) ya que justifica el que no ha tenido hijos debido a su devoto esfuerzo por el estudio de su disciplina por la aptitud biológica inclusiva, es decir, que si bien directamente no tendrá descendencia, sus estudios servirán al mejorar el conocimiento a mejorar la aptitud de los demás miembros de la sociedad. De nuevo, ejemplo de libro de hipótesis ad hoc, y encima no es más que un enunciado analítico, contenido en el resto de las premisas.

En otras palabras, todo esto no es explicativo. El único mérito es el desarrollo lógico-deductivo, superando alguna que otra contingencia negativa, de las premisas enunciadas por Charles Darwin hace más de 150 años. Esto no indica ningún escepticismo por mi parte respecto de la evolución, ni allá lejos, si bien sí, como explicación en el ser humano de la cultura o nuestra personalidad, así como de las formas políticas. Es más, hasta Dawkins, aterrado en el egoísmo atroz, propone que los sistemas sociales deben establecerse con tal de salir de la trampa del darwinismo social. Sin embargo, pese a sus nobles intenciones, cae en una contradicción performativa debido, además, a su monismo, ya que si explica toda el devenir de la especie en términos de aptitud, información innata y adquirida, y como máquinas a la postre de supervivencia, toda acción en contra de esto refuta su teoría (o la confirma tautológicamente ya que esas acciones pueden estar motivadas por unos individuos egoístas y que en realidad buscan culminar sus fines relacionados con la reproducción de su clan).

No se queda atrás toda pretensión de clasificar las ideologías como algo que parte de lo innato y se complementa con lo adquirido. Pinker, de hecho, ha investigado el porcentaje causal génico de tener tal o cual ideología como la varianza que corresponde a lo ambiental. Inmediatamente me pregunto si se puede ser de derechas o de izquierdas en la edad media cuando esos términos ni se usaban. Al fin y al cabo, toda investigación en este tema precisa de la autodeclaración de los individuos participantes de a qué ideología se adscriben, sea por partidos, corriente política, o por lugar en el espectro político, por tanto, podemos dejar constancia que en muchas sociedades no existen los ítems con los que estamos familiarizados invalidando todo porcentaje innato en ese sentido. ¡Pero es que hay más conclusiones entretenidas! Si se reconoce una codeterminación génica de la ideología se está automáticamente negando el funcionalismo -que las instituciones sociales y culturales se encaminan en cubrir necesidades necesariamente reales- ya que se sigue de la producción de una estructura de clases, y hasta una conciencia de clases, entre los derechistas y los izquierdistas que inevitablemente deben serlo. Y esto evidentemente daña el evolucionismo en su tendencia hacia la mejora social dando por consiguiente el relativismo y, únicamente, egoísmo ampliado a la familia o comunidades, de los individuos.

El origen de la tragedia rompe dramáticamente con la apolínea concepción de orden, lógico-matemático, en el que descansa, plácido, el argumentario reduccionista de muchos de los autores de la tercera cultura. El paso es reconocer como la visión dionisíaca del ser humano se impone por las carencias de la inelegante razón mal usada y sin valores. El irracionalismo recorre las humanidades debido a las imposturas de las explicaciones inexplicativas de muchos de los autores modernos. Es como explicar que nos sentimos bien porque ciertos neurotransmisores actúan en los centros de recompensa del cerebro ¿nos sentimos bien por eso, o porque no ha pasado algo bueno? Desde luego, arbitrariamente los centros del placer no son inundados por dopamina ni oxitocina, sino que se deben a un condicionante exógeno, que es causa necesaria y suficiente para despertar tal sensación mientras que nuestro cerebro y capacidad de fabricar neurotransmisores suficientes tan sólo es una de las causas necesarias, no suficiente. En otras palabras, otra tautología: todo acto cognoscitivo tendrá su correlato cerebral pero explicar un pensamiento o una emoción por esto es como explicar un incendio porque hay oxígeno. La respuesta al incendio no es satisfactoria, lo normal hubiera sido decir “porque alguien prendió fuego con un encendedor” o “por la tormenta de anoche”.

En lo que al final el pensamiento social, político, etc. puede difundirse o no, no sería aceptable continuar usando el término de meme, tampoco, por tanto, memética. Responde más honesta y elegantemente, el condicionamiento y aprendizaje social al que estamos todos expuestos desde la más tierna infancia. No es más que una evolución sociohistórica de los individuos en las que van enfrentando situaciones diversas y van siendo reforzados o no, positiva o negativamente, según los comportamientos que hayan adoptado. En un plano más abstracto, los intereses personales, los motivos sociales y, sencillamente, los discursos, narrativas, etc. sobre lo que son, y cómo deben de ser las cosas, priman. A diferencia del meme, que necesita de la metáfora computacional del cerebro, esto, más terrenal, obedece a esa línea fenomenológica que hila la vida consciente de los individuos, en donde trazan su forma de ser y hasta cuestiones tan de perogrullo, como puede ser el hecho de tener pensamiento racional, es, de por sí, su uso, un valor más que puede aceptarse o rechazarse. De esta suerte que los criterios del entendimiento individuales o, como gustaría a Kant, su crítica a la razón pura, o en Piaget, cuando se descubre la desincronía de la lógica con el pensamiento, y cómo las categorías del entendimiento son evolutivas, invalidan unidades mínimas de información. En su lugar proponen redes asociativas complejas, condicionamientos y un entendimiento singular de cada individuo de la realidad, orteguiano, como su razón histórica.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Biología, Ciencia, Psicología. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s