No hay contradicción entre lo social y lo individual

Parecen cuestiones del sino que los partidarios del origen social de las características del individuo entren en conflicto con los defensores del individuo por sí solo, y sus factores internos que lo determinan. Como suele suceder en este tipo de cruces, el tercero en discordia trata de tomar lo bueno de uno y del otro y aplicar el principio de moderación que calma las dos partes en la negociación. Por concretar los defensores, los primeros suelen ser sociólogos, los segundos científicos cognitivos y evolucionistas y los terceros un mix donde tienen cabida científicos de todos lados que huyen de los extremismos ¿Hay alguna forma de clarificar esto? Creo que sí y por eso, someramente, declararé el error donde los hubiere en estas posiciones y, luego, daré luz a las consecuencias coherentemente con lo expresado. Además, las consecuencias de esto no estarán exentas de consideraciones políticas y morales ¡ojo a esto!

El error de la división entre factores internos y externos de determinación de la conducta:

Una conducta es una unidad de análisis que puede ser amplia como comprender, en clave conductista, los pensamientos o las emociones. Podemos deducir que si es una unidad, indivisible, como un átomo de nuestro estudio, entonces sus causas no pueden ser factorizadas. Si una serie de conductas A es atribuible a 50% genes y 50% cultura significaría que sin la influencia del 50% de la cultura se produciría la mitad de la cantidad (o cualidad) de la serie de conductas y viceversa. Esto no es así en ningún modo. La (posible) analogía de la ciencia física se explicaría que un cuerpo en invariantes circunstancias con la aplicación de una fuerza X llegara a ser impulsado a una velocidad Y, y por supuesto, aplicando una fuerza X/2 su velocidad tan sólo marcaría Y/2 (entiéndase la simplificación). No sucede en definitiva con los factores internos y externos con la conducta de los individuos donde no tiene lugar ningún continuo, sino un excluyente, o hace A o no hace A. Más coherente, por ejemplo, sería hablar de condiciones necesarias y suficientes pero ese es otro tema. La probabilidad se queda en eso, nunca en “determinar la conducta”.

¿Tiene algún sentido, entonces, alguna de las posiciones clásicas?

Sí, la que toda la determinación de la conducta se basa en factores internos como la que toda la conducta se basa en factores externos. La tercera, moderada, conciliadora, es la primera, paradójicamente, en ser descartada como un “no tanto pero no tan poco” sin sentido. La dicotomía que nos queda se puede resolver de una manera sencilla y para todos los públicos clara y concisa ¿Qué sucedería si dos gemelos (monocigóticos) son criados uno por un francés y otro por un inglés en sus respectivos países? Sin duda, el primero será un nativo francés y no hablará inglés y el segundo será un nativo inglés y no hablará francés. La conclusión es más que obvia: es el ambiente el determinante total de la conducta. Todo es contextual-social-cultural. Si la conducta fuera determinada por factores internos habría genes de los idiomas, de las costumbres, de los saludos, de las ideologías, de futbolista, de médico, etc. Sin embargo, esto, lejos de convencer, suscita ciertas críticas atravesadas que mostraré brevemente:

  1. No somos una tabla rasa y se ha demostrado.
  2. ¿La biología no influye? ¿las drogas, que es química, tampoco?

No somos una tabla rasa, en efecto ¿quién ha dicho eso? La forma de salir, y responder de paso, de este obstáculo es conceder la existencia de una convivencia de factores internos con externos, sin embargo, me remito a lo explicado y a su manifiesta incoherencia ¿por tanto?

Mi capacidad física es insuficiente para poder saltar 3 metros de altura. Parece que la de ningún humano, además, posibilita a tamaña hazaña atlética.

Exacto, ¡física! La ontología de lo físico no es la misma, como propone el monismo, de lo social. Si bien no puede haber fenómeno social sin fenómeno físico, el fenómeno social no es un fenómeno físico. Su relación es de interdependencia, en correlación perfecta, pero al mismo tiempo, perfectamente distinguibles, o discontinuos. En definitiva, mis conductas posibles (sucesos posibles) son las que se determinan por el ambiente y las conductas imposibles (sucesos imposibles) se definen por contradicciones con la física. Como la biología, nuestra constitución biológica, genética, etc. es, al cabo, materia en su sentido físico, consecuentemente, fija nuestras conductas posibles y nuestras conductas imposibles. Ahora, dentro del enorme abanico de las conductas posibles, la determinación de una u otra, será por lo externo.

Consecuencias

Primero que, según la tendencias, la variabilidad de los humanos está siendo, no solo sesgada, sino erróneamente pronosticada como menor de lo que realmente es debido a muchos presupuestos inverificados en los estudios. Aun más, el uso compulsivo del método correlacional con la hipótesis de los factores internos y externos da lugar a una literatura extensísima y a una prolija interpretación más allá de lo especulativo. No es sorprendente encontrar hallazgos en sentidos opuestos, los cuales aumentarán conforme en el tiempo y en más lugares se hagan los estudios. Algunos hasta definen las ideologías con unos ítems y los relacionan con genes. La cuestión radica en qué entienden para medir la ideología ¿autoidentificación? Es inexacta al máximo. Luego, el momento temporal de los estudios no es inocuo pues los cambios en los discursos y en los valores son la constante más que la excepción en el tiempo incluso dentro de las mismas ideologías.

Segundo, la misma posición contextualista (ambientalista) supone la inexistencia de la unicidad de lo social o de lo cultural. De hecho, hay tantos contextos sociales como individuos viviendo en sociedad y tantas culturas como grupos de individuos. La atribución de deberes o derechos sobre lo social implica que lo social es objetivable, es Uno, claramente distinguible, y no lo es. Lo social es el producto no intencionado de la acción humana, o la influencia inevitable de todos sobre todos, de manera más próxima hasta de la forma más remota o insospechada. Usamos “social” como concepto para referirnos con facilidad a algo demasiado complejo como para ser desglosado, y usamos cultura con la misma intención. Este equívoco de conceder derechos a lo social como algo a lo que se le debe, no es distinto en modo alguno de atribuir esos mismos derechos a un dios. Cuando alguien dice que “eso no es bueno para comunidad” no sabrá si eso es cierto hasta que los miembros de la comunidad unánimes opinen igual. En otras palabras, la moral o la ética individuales no tienen contradicción puesto que se sitúan en planos distintos de la realidad social*, con la determinación de la conducta únicamente por el ambiente. De la misma forma, la política debe obtener el mismo tratamiento diferenciado. Los individuos existen en tanto los consideremos, y dejarán de existir en tanto dejemos de considerarlos, y los dos tipos de conductas son perfectamente compatibles con la teoría de la determinación social, ambiental o contextual de la conducta.

* La realidad social es “lo social” también nombrado así. Al mismo tiempo no está exenta de divisiones en sistemas, no independientes, interdependientes, pero discontinuos y categorialmente distinguibles como son los ámbitos de la política, la sociología, la economía, etc.

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