Niveles de renta, felicidad y conspiraciones

Resulta que hay estudios en los que se indica que llegado a cierto punto, o nivel, de riqueza, bien medido en renta per cápita, el nivel de bienestar subjetivo apenas se incrementa con nuevos incrementos de renta. Este “umbral” si lo queremos llamar así, se sitúa habitualmente sobre los 10.000 USD. Algunos de estos estudios ha sido realizado por psicólogos como David G. Mayer, y son comunes de ver en los manuales de psicología social o de sociología, quizás. Otras veces han sido economistas propiamente dichos los que advirtieron este efecto, sin embargo, no tan curioso si observamos detenidamente los mismos fundamentales de la teoría económica. Como sabemos hay leyes que emergen de deducciones y son, por así decirlo, a priori, necesarias y universales. La ley de la oferta y de la demanda sería una. Ahora, en este caso que nos ocupa, se antepone como explicación perfecta la teoría de utilidad marginal decreciente. Así, con cada unidad más de bien marginalmente el efecto es menor en términos absolutos. Los primeros euros en el bolsillo nos permiten, por ejemplo, comer, alojarnos, etc. cubrir necesidades imperativas, y con el aumento de la renta se deriva a otras necesidades cada vez menos importantes, se segundo orden, tercero y así. En otras palabras, no hacía falta ni comprobación empírica de este hecho (y ha sido hasta una pérdida de tiempo) porque lógica-deductivamente se extraía en su totalidad. Vale con cualquier bien y, ¿por qué no? con el dinero.

Ahora viene el turno de las conspiraciones. Ya he visto mensajes de izquierda y de derecha usando este hecho como una perversión malvada al servicio de la ideología rival con explicaciones más o menos razonables, pero en ningún momento racionales. La izquierda lo usa para atacar a la derecha neoliberal por bajar los salarios, servir al capital, etc. y, como encuentra implícita la justificación de que más dinero no es más felicidad, puede ser más “dura” en sus programas ideológicos. Por el lado de la derecha capitalista se arremete contra la izquierda por relativizar los objetivos de crecimiento económico anuales que mantienen las políticas económicas de los estados, pues, al albur de los datos, podría ser el objetivo de la política otro, dejando apartado la generación de más riqueza. He leído -creedme- soberbias parrafadas entroncando estos estudios que, como introduje, son innecesarios y tanto los economistas de izquierda como los de derecha, salvando corrientes muy minoritarias aceptan, para obtener poder de persuasión desprestigiando, primero, la investigación seria dentro de la imparcialidad que se puede esperar, y segundo, a sus rivales políticos tachándolos directamente que querer el mal para la humanidad. Se fomenta el escepticismo con la ciencia social y a la par el fanatismo ideológico injustificado.

Debo concluir que estoy un poco harto de los polilogismos, de esto sirve a tal o cual interés, de esto no fiarse que, por muy bien que se ponga ante los ojos esconde pérfidas intenciones. Muchas veces provienen tales actitudes del marxismo e izquierda radical pero también de la derecha más conservadora y conspiranoica. Es hora que los argumentos, tal como ciencia, o por lo menos estudio serio de algo, se critique sin argumentos ad populum ni ad hominem, tan arraigados y corrosivos. Seriedad, please.

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