Nubes desérticas

Cuando la aridez de la tierra alcanza extremos inauditos se rebela, quebradiza, anárquica, cuarteando en ramificaciones estampadas todo el suelo. No hay rastro en ese momento ni del más remoto matorral, ni de la más infame de las malas hierbas. Es la aridez que conmueve a los extremófilos, organismos inmunes a las condiciones más mortíferas para el resto de los seres. El resto es desolador, una pléyade de rocas erosionadas salteadas sobre porciones troceadas de tierra donde una gota de agua sería el lujo más suntuoso imaginable.

Tiene una amarga belleza encerrada no obstante en la pulcritud del panorama. De la seria expresión, al tiempo que limpia, de sinceridad, de no tener nada que esconder. Es un páramo de tierra inerte cobrizo y plúmbeo, decorado austeramente con pequeñas rocas resistentes. La otra gran expresión de inevitable firma es la soledad y el desamparo ante un fatal destino, el que posiblemente sufrieran los habitantes y todo ser viviente del lugar tiempo ha. Antes de tal alevosa orgía de fúnebre desolación e insolación. De hecho, el Sol extiende sus rayos a todos los sitios directamente y sin censura de ninguna mala sombra. Es un espectáculo, ya lo decía. Sad but… belle.

Semejante suerte se aprecia desde la jaula de cristal. Aquel envoltorio donde se inunda uno de pensamientos infinitos y se pierde de vista cualquier horizonte a la vista.

– ¿A qué has venido aquí?

– Me gustan los terrenos solitarios y ásperos, casi como mi voz. – Afirmó con alegre talante y don de gentes.

Se rió con suavidad. – Casi pareciera que busca el lugar de su personalidad. – señaló jocoso el hombre con la mochila bien atada a la espalda y aires de aventurero. De esos experimentados, de los que han trotado por medio mundo y han sufrido todas sus reveses.

– Es como una carrera por la exclusividad. Uno masculla qué es lo que le mueve, le motiva, le dirige. Salen cosas extrañas más de una vez. Las pulsiones son impredecibles y la cuestión es si hacerles una reverencia o ignorarlas. – Sostuvo firmemente con todo algo trascendental, pensativo.

– Queremos llegar donde otros no han llegado, ¿no es eso? -Sonrió el hombre mirando al frente inmediatamente. Desafiando al Sol.

***

Había un pueblo a pesar de todo en las fuerzas del duro terreno infernal pero la aventura estaba dentro. Cargaron sus equipamientos y pusieron en marcha a buen paso hacia delante. Sin demora. El rumbo era desconocido, simplemente, caminar, sobrevivir. Una prueba.

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