Un paradigma de la literatura y unos lábiles límites a la imaginación

¿Nos hemos dado cuenta con la facilidad con que etiquetamos todo? Esto, en la literatura de ficción, en especial en el capítulo de la fantasía se convierte en un detalle omnipresente. No concebimos la fantasía sin los detalles proscritos de los estereotipos anhelados de los héroes, los pícaros, los malvados, los bravos caballeros o los hechiceros de leyenda. El reduccionismo a una dualidad dirimida entre el bien y el mal y una presentación cuya base es la lucha de los dos poderes por el dominio sobre el otro. Las categorías a priori de la fantasía son curiosas criaturas de la imaginación, manidas, conocidas hasta la saciedad pero sin cejar en el empeño, por los autores, de inundar todos las historietas surgidas de la imaginación con el fin de entretener, incluso con las connotaciones -inevitables por otro lado- morales o filosóficas, dadas por los personajes en relaciones, un poco alejadas de la realidad, pero cuya idealización proyecta un mensaje entendible y asequible por todos.

Sin embargo, se hecha en falta transgredir las normas un poco. Salirse de los estereotipos, que un día nacieron como los arquetipos de la imaginación, y se han ido transmitiendo por la cultura de generación en generación ad infinitum. Por ejemplo, todos los cuentos de ciencia-ficción recrean un mundo de increíble nivel tecnológico (o casi todos) en un futuro más o menos lejado, más o menos lejos del alcance de la imaginación condimentada con una pizca de realismo. Pero, ¿por qué? En la edad media parece que siempre hubo criaturas mágicas, magos, y principes guapitos con sus bellezones de princesas encerradas en lo más alto de una torre. Ahora bien, todas esas sociedades imaginarias, todas, fracasaron, ninguna mejoró, progresó, dio un atisbo de avance. Viven en el pasado atrapados en las leyendas y los mitos de la antigüedad, que siempre quedan muy bien, pero nunca hubo algún geniecillo decidido a inventar la batidora o una bombilla. Es mejor con el pensamiento, los candelabros se encienden con el pensamiento o con una conjura mágica. Los médicos son sanadores con pócimas ultrasecretas, únicas, y cuyos enfermos, también son selectos, enferman, de hecho, en los lugares donde andan cerca ese tipo de sanadores. Me pregunto, ¿Será una conspiración de los sanadores crear las enfermedades para luego tratarlas y ser los únicos en conocerla, por tanto, capaces de tratarlas?

¿Alguien ha imaginado una sociedad de magos nadando en el espacio exterior y donde la magia cree un tipo de tecnología, se enseñe en los institutos como asignatura, como sustituto de las ciencias…? Un mundo donde los sucesos extraños naturales o mágicos sean explicados con unas leyes físicas alteradas? Incluso, se me ocurrió hacer una parodia en este sentido con las últimas teorías del todo diseñadas por lso físicos. Sí, quiero decir, usar esas teorías como si fueran verdad. Con las diez u once dimensiones creadas por las supercuerdas podemos trazar un universo donde, no solo es que haya universos paralelos con distintas configuración dimensional, sino alistar a todos los elementos del universos como interrelacionados entre sí, de ahí un flujo mágico interesante. Una cacofonía de percepciones ligadas al mundo físico, podríamos concebir un mundo donde la mente domina materia sin mediar por poderes, mas por una explicación mecanicista científica meridianamente descabellada pero sin desprenderse de su parte de sentido común o fantasia cienzoológica.

Tampoco he visto demasiado sobre civilizaciones extraterrestres no superpotentes, no agresivas con la Tierra, no superinteligentes, sin cabezas desmesuradas o cerebros al descubierto, formas de pulpo o calamar, cuando no de jibia al ajillo. Esta es una nueva aplicación de la radiación cienzoológica, aliens normalitos, sin monstruosa fealdad ni parecer, por contra, elfos del bosque de El señor de los anillos. Centro en el tema de cómo somos, no es en la totalidad -ni mucho menos- porque somos así, sino porque el ambiente nos hace como somos. Una cultura avanzada, con debilidades, no necesariamente homólogas a las humanas, con otras: vamos a echarle imaginación, aunque sea indigesto a la emocionalidad humana una concepción de las relaciones extravagante, fuera de estereotipos milenarios.

En fin, que tenemos imaginación para rato pero nosotros mismos nos entorpecemos el viaje de fantasear con libertad, puestos a querer, con el desenredo de la ignorancia de la infancia. Estar fuera de este círculo vicioso de estereotipos es difícil. Sin embargo, no roza en lo imposible lo más mínimo y si ha resonado en nuestros oídos mil veces el haz los sueños realidad, quizás, sea la mil y una vez la ocasión en que cobre un significado diferente, más táctil, plausible y menos enconado en la mente. Un lugar para que el palacio de la memoria no interfiera tanto con tanto realismo, o mejor, que se de una buena fiesta hasta las trancas de alcohol, seguro que así, imaginación especulativa, sueños indescriptibles se narran e imágenes oníricas se plasman en papel con el aplomo de la embriagadez imaginativa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s