Los amantes trágicos. La mente y el cuerpo unidos por fin

Cansado de las lecturas de filosofía y de los distintos sistemas de creencias de las religiones, dejó divagar la imaginación en el vacío cuántico* de los sueños. Muchos elementos coincidían en todas las culturas o sistemas de pensamineto, de hecho, unas imágenes se iban repitiendo ante los ojos analíticos una y otra vez.

‘Lo más curioso era la naturaleza de la dialéctica’, pensó, cuando emergió ‘y ahora la propia naturaleza de la computación, en igualdad relación entre los opuestos, esta vez, reducidos a una serie interminable de unos y ceros’. Las preguntas y algunos atisbos de respuestas se iban sucediendo en la mente de este hombre que perdió a la diva de sus sueños en medio de un caos inexplorable interno. Por eso buscaba como salir del atolladero de la forma que fuera y regresar a abrazar el mundo con la motivación y la vivacidad de siempre, como se dice, con la chispa de la vida.

Los unos y los ceros se le atragantaban a los orientales. Éstos comprendían la Unidad, las unidades de más bajo nivel solo conformaban trozos sin sentido si no es en una fusión. En realidad, carece de sentido la propia separación si no es como atajo mental para hacer más comprensivas las cosas ante una herramienta humana potente pero, no obstante, sujeta a limitaciones.

‘La dialéctica de los opuestos es, a su vez, opuesta a la Unidad’. Brotó entonces en su interior después de indagar en una búsqueda descentrada, en un mar de un Todo: ‘El dualismo entre la mente, lo espiritual y lo emocional y lo racional, científico y analítico. Sin embargo, la solución al enigma no es el monismo de pensar que todo surge por una causa-efecto, que todo tiene un comienzo y un final, que todo tiene un fin y una razón en su origen. La solución debe ser integrar los dos en uno y ese uno dotado de la capacidad de la simultaneidad, ser comprendido en la unidad en que sus partes no funcionan de modo autónomo pero tampoco existe una jerarquía de mando, ni niveles, ni invenciones humanas del tipo. ¿La mente es producto del cerebro o la mente es independiente del cuerpo? La pregunta ha sido superada. No existe relación de ningún tipo entre los dos de causa-efecto, de primero y segundo; los dos son causas y los dos, al mismo tiempo, efectos. Porque uno modifica y configura la física y el otro dota de sustento la metafísica mental’.

‘Igual, por extensión, el Universo no tiene origen ni final, porque carece de objetivo, es inevitable, el Universo es, no es dimensional ni mensurable. Las medidas son aplicadas a las partes, a los trocitos a los que dotamos de un sentido para nuestro provecho. Por tanto, reconozco que el deseo de afirmar el libre albedrío se ha evaporado. Vivimos en una ilusión de libertad refugiada en la contingencia de la mente y lo físico, y como son inseparables e inevitables ambos, la paradoja de si todo nace predeterminado o poseemos la voluntad de movimiento también es una entidad ficticia en vías de desaparecer. Ni lo uno ni lo otro. En las matemáticas, cuando la solución da un número irracional**, es indicado, por ejemplo, la raíz cuadrada del número dos sin ir más lejos. También se unen el número famoso de las dimensiones áureas, pi y algunos más o menos conocidos. Escapan del entendimiento como lo hacen los infinitos de la cárcel de pensar que siempre hay algo más grande o más pequeño. Nosotros conocemos el Universo en una asíntota donde, por más que consigamos avanzar en el eje de abscisas, nunca llegamos a tocar el límite en el horizonte’.

El hombre dejó la mente en blanco y se dejó llevar todo el día por su drive, o donde quisiera llevarle la intuición. Todos los pensamientos fueron desterrados y las palabras se convirtieron en mero elemento de comunicación hacia el exterior, dejando libre y limpio el interior de toda palabra. Las palabras nos han usurpado la capacidad de aprehender directamente las cosas, tal como son. Nos inculca la doctrina de los opuestos, de las relaciones analíticas lógicas. Tanto es así que dejamos al borde de la asfixia la otra parte de la conciencia. Aquella que busca lo espiritual y produce lo creativo. Hemos plantado la semilla de la dualidad y como resultado ilógico y contradictorio de creer y analizar la realidad se presenta en la mayoría de las personas, de forma evidente y manifiesta u oculta en medio de justificaciones sobre los por qués de las cosas.

La vida en la cúpula fenomenológica de la experiencia en el presente en sintonía con todo el exterior alumbraba el alma y estremecía el corazón. La realidad dependiente de la conciencia como intérprete de lujo de todo el mundo. Sin análisis las cosas son incategorizables, no se pueden establecer patrones, ni dar voz con la palabra a las cosas porque son inalienables, únicas e irrepresentables salvo por la experiencia directa y a juicio de los sentidos de cada uno.

El siguiente paso no es huir de la fantástica utilidad del análisis, de las categorías y el juego de malabares permitido por los números y las conclusiones lógicas. Se integran en uno, donde el pensamiento holístico aprehende la realidad sin tiempo, sin espacio y sin categorías y el analítico que desglosa la realidad hasta las últimas consecuencias. En otras palabras, creemos en el espíritu de todos nuestros actos, de todo lo que vemos, de todo lo vivo y hasta de lo inerte. Damos valor divino a la experiencia cotidiana mientras trabajamos con números contables para cuadrar el sueldo a la hipoteca. Unimos los dos mundos por fin y así Dios se convierte en la extensión de todo lo material e inmaterial, dejando en últimas instancia la paradójica afirmación de que nos creamos nuestra mitología y nuestra religión a bordo de la imaginación. No pensamos que se trata de algo exterior, anterior o arquetípico; la mitología brota con la experiencias y el valor conferido a todo lo vivido, a la propia experiencia. Hacemos en nuestra mente realidad la teoría de la relatividad donde el tiempo la aprehensión se mueve a la velocidad de la luz en todas las direcciones posibles mientras los contenidos mentales se organizan en galaxias donde el espacio-tiempo se comba hacia los contenidos, por su tamaño, ejercen una fuerza de gravedad. El pensamiento deja de ser lineal en el Todo para ser absoluto y global como la luz en el Universo percibido y mensurable.

El hombre escribió su mitología donde representaba con significado todos los pensamientos y sistemas de percepción-entendimiento desde donde llegan sus recuerdos. Todos ellos son dioses del Olimpo cuyas voluntades tuvieron su lugar en una contingencia espacio-tiempo, la cual el análisis describe, y han trascendido ligadas a la identidad, como el pensamiento holístico comprende. Todas esas imágenes, suspendidas en un vacío-lleno, en un claroscuro eterno-infinito, rota sobre su mismo eje a la velocidad de la luz creando la ilusión de ser inmutable y estable a la luz del corto análisis lógico del uno-cero. Aquélla, había sido elevada como Diosa y movía una espiral de amor-odio que, en ocasiones, bajaba a la Tierra, para entrometerse en lo que las emociones anhelaban a toda costa, la conciencia deseaba, la corriente racional rechazaba como ser irracional pero, nada de eso, existe, es real, yo lo vivo así.

*Vacío cuántico:  “De acuerdo con la mecánica cuántica, el vacío cuántico no está verdaderamente vacío sino que contiene ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan adentro y fuera de la existencia”.

**Números irracionales: los números que no pueden ser expresados con una fracción irreducible o, más fácil, los números con decimales infinitos.

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