Idiomas y rompecabezas de entendederas

Últimamente como estoy viendo más cosas en inglés (y otros idiomas) e, incluso, escribiendo en guiri. Noto algo interesante: a veces pienso en inglés o compagino palabras en español con el inglés. Parece que la dominancia de uno sobre otro proviene no del tiempo sino de la riqueza en expresiones porque cuando lo que quiero expresar se ajusta más concisamente con palabras inglesas, emerge antes la expresión inglesa en mi mente sin ninguna traducción acompañándola. Creo que es bueno. Así me doy cuenta, cuando no se estudia un idioma sino se practica de algún modo, que igual que el “saber no ocupa lugar”, los idiomas tampoco, porque no son meras superposiciones de contenidos del entendimiento expresados con fonemas diferentes sino, más bien, son vías diferentes con extensiones de significado diferentes, paralelas; pueden o no coincidir con las traducciones en otros idiomas. Claro, todo esto me refiero a los matices pero no es una revelación saber que los contenidos más relevantes del lenguaje ‘normal’ o cotidiano lo jalonan los matices de esta índole. Sus excepciones se dan en el lenguaje didáctico, científico y cuando en definitiva quieres explicar algo con precisión, transmitir datos como un ordenata. Entonces los matices importan un bledo.

Estaba escribiendo cuando surge la necesidad de transmitir en palabras algo así como “dedicado a” o “centrado en” cuando, en vez de aquellas expresiones castellanas, me surge un resultón “focus on”. Sí, en español podemos usar “enfocado a” o “focalizado en” pero el barbarismo se me antojó incoscientemente como más concordante entre el significado real de la expresión y el sonido de la palabra. Es más directa, es como hablar en indio diciendo poner foco esto y sumultáneamente uno se lo imagina gráficamente como poniendo un foco de 1.000 vatios sobre el objeto a donde se dirige el focus. No se va por las ramas la expresión, justo lo que quería en el momento. Daba imagen de intencionalidad, relevancia, presionaba la atención…

Otras me hacen más gracia pero son útiles y, en concreto, se ha puesto de moda: lo-que-sea rules! sustiyendo al español “manda”, “impera”, más coloquial, “lo parte”. Pero rules! tiene una atractiva particularidad, además, traducible. Rule significa regla o norma como sustantivo y como verbo quiere decir dominar. En español ninguna de las dos expresiones contienen significado como sustantivo, su lazo con el nombre del que derivan en menor, en la palabra inglesa son idénticas: el sustantivo se convierte indistintamente en la acción. Reúne más fuerza. Más aun cuando lo pronunciamos en un golpe de voz, no en dos o más como las expresiones hispanas. Así, cobra preferencia, es más útil. Pero hay más, muchos más.

Ahora, prefiero el español para enrollarme en descripciones tediosas, supongo que habré desarrollado ese estilo un poco pedante de escribir. Mejor ir hacia la izquierda, girar hacia arriba, bajar a continuación mientras doblas a la derecha para luego volver a tomar la izquierda. Al final, terminas en el mismo punto pero le dado un buen trabajo al lector ¿verdad? Sí, con el inglés soy más directo ¿por el menor dominio/vocabulario? Puede. Pero también porque se ha comprobado cómo somos más racionales con segundas lenguas. Curioso efecto. Aunque no hay que olvidar la ideosincrasia de la lengua en sí, por ejemplo, por ahí leí cómo los asiáticos son más duchos en las matemáticas y obtiene en promedio mejores puntuaciones en los test de inteligencia convencionales gracias a su idioma y no a su raza superior. Los números en los idiomas orientales se pronuncian con una sóla sílaba y se organizan de forma 100% racional, sin las excepciones como en español de diez o veinte a la norma lógica que siguen el treinta, el cuarenta, el cincuenta… Hablando en geek, consume más recursos del sistema. Primero memoria y luego porque algo irracional en un sistema, como es el numeral, lógico y preciso acarrea inherente una contradicción, solo salvada por el consumo de memoria ¡qué desperdicio! En coreano viente es dos-diez y cincuenta es cinco-diez. Suma ahora 23+46… Ellos en menos que Usain Bolt cruza la línea de meta porque dos-diez tres más cuatro-diez-seis es igual a seis-diez nueve. De todas formas la cuenta es fácil en todos los casos pero si medimos los tiempos medios de la operación en nativos de uno y otro país hay distancia, cuando se trata de enseñar las matemáticas a niños chicos no es de extrañar que las diferencias se traduzcan en que los chicos americanos tardan el doble en introducirse en el mundillo de las sumas y los números que los japoneses o coreanos ¡partimos con desventaja! Pero ya me he ido de contexto… ¡Ah, sí! El bilingüismo… y la típica pregunta de en que idioma sueñan los políglotas.

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